Basándonos “La comunicación visual corporativa” de Raigada una empresa hace visible su identidad, características destacables del resto a través de una planificación estratégica de la imagen corporativa. A través de ésta se establecen diferencias visuales que permiten que una organización sea identificada y reconocida frente a por ejemplo determinados colores, figuras, slogans, logotipo, etc. Pero esta planificación no se acaba en la elección de una tipología para su nombre, o en un logotipo, sino que abarca también las formas de sus productos, envases, uniformes, los documentos impresos y sus stands entre otros elementos; es decir, se trata de componer un estilo propio, de la imagen corporativa de la organización.
Esta imagen corporativa es muy importante en lo que respecta a la opinión que el público tiene de la empresa.
La comunicación visual se planifica a largo plazo, requiere de diseños que abarcan desde el nivel gráfico, industrial y de ambiente hasta el diseño arquitectónico.
Esta planificación se diferencia de lo que es la publicidad, ya que ésta tiene solo objetivos de mercado, en cambio la comunicación visual sirve de soporte a la identidad de la empresa y para ser reconocida frente a todo público.
Muchos de los rasgos que mantienen las organizaciones a través de su historia y componen su identidad, es decir, aquellos que “surgen de la permanencia de la organización tras la diversidad y el cambio de sus distintas actuaciones a lo largo del tiempo” y la diferencian de otras, no son visibles, pero hay otros que sí, y deben ser tenidos en cuenta en la planificación y diseño. “Cualquier identidad visual…asocia unas formas perceptivas…con una identidad abstracta”, dice Raigada.
Por otro lado podemos agregar y aclarar que la imagen no es solo visual, se genera en el vínculo que se va dando entre la empresa y el público. Es un sentido que se va creando, como la organización se presenta frente a la sociedad, como los demás la ven, y tiene mucho valor contextual. Por esta razón, a través de estrategias, planificaciones y diseños, se puede crear una identidad visual que se relacione con como la organización verse frente al público, con lo que quiera mostrar, y no es crear un logotipo con colores lindos simplemente.
En definitiva, la comunicación visual trata de conciliar progresivamente formas, colores, tipografía, espacios, con la personalidad de la empresa, con su identidad no visible.
Luego de la planificación y elaboración de los esbozos es necesaria la evaluación en términos de los beneficios de un cambio en la imagen corporativa. Hay que medir la memorización de un logotipo, los índices de reconocimiento, etc. Siempre es bueno tener varios modelos para luego seleccionar y comparar, pero hace falta un largo tiempo para “hacer perdurable una personalidad visual” al interior y exterior de la empresa. Por lo tanto es bueno mantener la imagen visual y no cambiarla cuando no es realmente necesario, no solamente por los costos que representa sino por el desequilibrio que ocasiona en el reconocimiento del público.
Gisela Viola
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